martes, 19 de febrero de 2013

La saga "El Legado", Cristopher Paolini

El año pasado terminé esta tetralogía del joven escritor estadounidense. Voy  compartir algunos pensamientos y críticas que tengo de ella.

Tengo que admitir, que por más que la saga me haya gustado, esta obra no pasa de lo que yo considero como "literatura débil". Es una obra fuertemente inspirada en otras, particularmente las de Tolkien. Al ser él el precursor de la literatura maravillosa, por muchos años se escribieron obras, algunas con más o menos impronta, inspiradas en su obra. Si bien eso no quiere decir directamente que todas esas novelas y cuentos sean malos: yo sólo quiero aclarar que esa falta de renovación, ese intento constante de copiar a Tolkien hasta en los más mínimos detalles, termina ahogando al género.

Hacia la década de los 90, empiezan a surgir obras, que si bien no rechazan a Tolkien, intentan darle un estilo propio y así, renovar el género. Eso no quiere decir que hasta 1990 no hayan surgido obras innovadoras e influyentes, sino que cada vez las corrientes innovadoras son más fuertes. Tenemos a Harry Potter, cuyos orígenes literarios son una mezcla entre Roal Dahl, Tolkien y Lewis, o Canción de Hielo y Fuego, una saga literaria que cuenta con una forma de narrado muy original, que trasciende de lo mágico y que además, cuenta con el uso extenso de la polifonía.

Volviendo a la obra sobra la que voy a hablar, tengo que decir que poco trasciende los valores literarios que yo me planteo para considerar una obra como "literatura fuerte", pero que sin embargo, tiene su encanto y que logró convertirse en un best-seller.

Paolini empieza a escribir estas novelas cuando tenía tan sólo quince años. Es evidente, pues, que a medida que vayamos leyéndolas notemos una evolución en la narrativa del autor. El primer tomo, que lleva el nombre de su protagonista, Eragon, nos sitúa en un mundo plenamente fantástico. El reino de Agaelesia, gobernado de forma absoluta por el rey Galbatorix. Un grupo rebelde llamado los vardenos, aliados con los enanos de Farthen-Dur, los elfos de Ellesmera y con el reino de Surda, ve en la perdida de los últimos huevos de dragón existentes, su oportunidad para acabar con el dominio de Galbatorix.

 En la obra la magia se manifiesta mediante el pensamiento de una antigua lengua, que por desgracia, tiene muchas reminiscencias a la obra de Tolkien. Existen otros idiomas, como el de los enanos. En su idioma, Farthen-Dur significa padre nuestro. Por desgracia, entre las palabras Farthen y Father no hay mucha diferencia, lo que muestra una conexión imposible con la lengua inglesa. Estos puntos hacen que la obra de Paolini haya sido muy criticada.

Portada del primer libro.

Algo que le tengo que criticar al autor es que a pesar de que, a partir del segundo libro la obra se centra mucho en las relaciones entre personajes, hacia el último libro, quedan muchos asuntos abiertos, y muchos personajes que fueron incluidos en algún momento del libro, son olvidados y no son nunca más mencionados. ¿Qué pasó con la gobernadora de la ciudad que en el tercer libro toman los vardenos?¿Qué paso con las dos mujeres que hablan con Eragon en el tercer libro, y que a pesar de estar minuciosamente descriptas, no vuelven a aparecer nunca más?

Y el caso más notorio de todos: el personaje de Ángela. Porque es en serio, da tanta bronca que Paolini haya estado desde el primer libro tirándonos indirectas sobre sus capacidades mágicas, haciendo cada vez más notorio que es un personaje fuera de lo común, para que al final, en los agradecimientos del último libro expliqué que es un personaje normal, inspirado en su hermana y que no hay en ella nada de interesante, que dan ganas de matarlo. Es en serio, podría haber hecho algo más digno.

Cambiando de tema, otro punto por el que fue muy criticada esta saga fue que los personajes conquistan todo un país, pero conquistar el país no sirve completamente para nada, porque Galbatorix es una especie de semidios que, si tuviera ganas, podría volarlos de un soplido. Entonces la victoria reside en una única esperanza, que el protagonista tendrá que matarse en buscar, para poder derrotarlo. Este sentimiento de futilidad, de saber que por más fuertes que los protagonistas se hagan no podrán detener al enemigo, es sumamente anticlimático. También lo es el hecho de que Galbatorix no les plante cara, aunque eso puede ser explicado por su mentalidad de villano que se divierte viendo los intentos desesperados de un grupo de idiotas que creen que pueden vencerlo, y que cuando ya están preparados para vencerlo, es demasiado tarde para derrotarlos. 

 
En fin, esas son algunas reflexiones sobre esta saga.

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