miércoles, 31 de julio de 2013

Música clásica brasileña

Y no me gusta la música de Brasil por una única razón. Me gusta la música de Brasil en su conjunto, y no he escuchado algo que me parezca tan bello,complejo y único como la música de este país. Es un país singular en muchos sentidos, de hecho. Único en su geografía, único en un sentido histórico (es el único caso en el que una colonia logra sobrepasar en importancia política y económica a su metrópolis), en un sentido étnico y social, y como no, único en su música, con sus ritmos exóticos y sus influencias multi culturales.

Para empezar, Brasil tiene los compositores de música clásica-académica más conocidos a nivel mundial de américa latina. Otros países que produjeron buena música clásica en la región fueron la Argentina y México, pero si sus compositores son conocidos a nivel mundial, en sus respectivos países son casi desconocidos. El brasileño es más patriota, sabe apreciar lo que tiene. En proporción, son más los brasileños que saben nombrar a compositores de su país que los argentinos capaces de hacerlo.

Pero más allá de eso, no pretendo comparar la música clásica de dos países, ya que no tiene sentido al darse el hecho de que cada país tiene una cultura musical distinta. Así es como un compositor brasileño va a impregnarse de los ritmos folclóricos de su patria, y un argentino va hacer lo respectivo. Si vamos a decir que la música clásica de Brasil es mejor que la de Argentina, prefiero decir antes que nada que son distintas. 

Toda la música de Brasil es bella, empezando por la música culta. Menciono a Heitor Villa-Lobos, compositor carioca, representante máximo y más conocido de la música clásica de este país. 


Villa-Lobos compuso unas cuantas obras orquestales, concertantes (en el video anterior, los primeros movimientos de su concierto para piano número cinco) vocales y solistas. En todas se refleja el folclore brasileño, mezclado sutilmente con la música clásica europea.


Heitor Villa-Lobos fue también director de orquesta y pedagogo. Nació en 1887 y murió en la misma ciudad en 1959.)
Esta mezcla entre lo folclórico y lo clásica lo llevan a realizar un conjunto de obras, que si bien no tiene mucha relación entre sí son agrupadas bajo el nombre de "Bachianas Brasileiras". Bachianas, porque están inspiradas en las formas compositivas de Johann Sebastian Bach, brasileiras porque las mezcla a su gusto con elementos de propios de la música brasileña.


La bachiana brasileña número cinco, pensada para un conjunto de cellos y una soprano resulta ser su obra más conocida, y una auténtica belleza:


Entre sus composiciones solistas gran valor tienen aquellas que están pensadas para guitarra. Villa-Lobos le dio un gran valor a este instrumento, y compusó cinco preludios para guitarra, doce estudios, una "suite popular brasileira" y un concierto para guitarra.



Después de haber escuchado con detenimiento y muchas veces los cinco preludios que compuso para solo de guitarra, me quedo con el quinto (en video) como mi favorito. Empieza tranquilo, con la indicación "poco animato" y una melodia marcada por acordes. Luego pasa a una sección más oscura y lenta. Pero cuando termina esta parte, se abre paso a una sección de acordes y arpegios que es realmente hermosa. Se me viene la imagen de un día de verano cuando lo escucho. Pero más allá de su belleza, esta música me hizo redescubrir los límites de la guitarra, su capacidad sonora y sus timbres.

Pasemos a otro compositor. Claudio Santoro fue un compositor más moderno, más contemporaneo. Su música es realmente extraña, ya que sin ser atonal, utiliza mezclas harmónicas que son muy raras al oído. Su música es una fusión del jazz brasileño con la música clásica del Siglo XX y algunos agregados folclóricos. Sus preludios para piano solo son una maravilla a pesar de su sencillez:




Siguiendo con su música para piano sólo se encuentran las llamadas "paulistanas", basadas en mujeres de la ciudad de São Paulo.


Son variadas. La primera calmada y arpegiada, la segunda llena de disonancias que el compositor logra que suenen perfecto. 

La mayor parte de su obra es orquestal: cuenta con nueve sinfonías y con tres conciertos para piano.

En fin, un compositor maravilloso que por desgracia no es tan difundido como Villa-Lobos.